Uso la IA de forma intensiva en mi día a día como ingeniero. Es capaz de analizar problemas muy rápido, proponer soluciones y escribir código en minutos que a mí me habría llevado bastante más tiempo.
Pero hay algo que no ha cambiado. El responsable del resultado sigo siendo yo. Y eso introduce una sensación nueva: ahora soy la parte lenta del sistema.
La IA genera en minutos. Pero entender, revisar y decidir sigue llevando tiempo. Mi tiempo.
Y ahí aparece una tentación sutil. Leer algo, que parezca razonable… y seguir. No porque no me importe la calidad, sino porque revisar bien cuesta. Y porque si me paro demasiado, siento que pierdo esa ventaja de ir más rápido.
Y vuelve el eterno debate interior. La sensación de que podría hacer más cosas a la vez. Si un agente puede avanzar solo, ¿por qué no lanzar varios? ¿por qué no paralelizar más tareas? Pero en mi caso, al menos en desarrollo y análisis, eso tiene un límite claro.
El cambio de contexto sigue siendo caro. Mi atención sigue siendo finita. Y llevar varias cosas en paralelo no siempre es avanzar más rápido, aunque lo parezca.
Hay algo curioso en todo esto. Durante años he aprendido que no se puede ir al 100% todo el rato. Que la multitarea degrada la calidad. Que pensar bien lleva tiempo.
Con la IA, muchas de esas ideas vuelven a ponerse a prueba. No porque hayan dejado de ser ciertas, sino porque ahora es más fácil saltárselas.
Cada vez tengo más claro que la IA no me hace más rápido a mí. Hace más rápida la parte del trabajo que no soy yo. Igual que un tractor permite labrar más rápido que una azada, pero no cambia quién decide por dónde ir, qué sembrar o cuándo parar.
Así que una parte importante de mi trabajo ahora es otra. Gestionar el ritmo. Saber cuándo acelerar… y cuándo frenar. No dejarme arrastrar por la velocidad de la herramienta. Seguir dedicando el tiempo necesario a entender lo que se está construyendo, a revisar con criterio y a asumir la responsabilidad del resultado.
Porque la velocidad ha cambiado.
Pero el criterio sigue siendo el cuello de botella.










