5 pasos para completar mis tareas

No es la primera vez que hablo de la productividad, y seguro que tampoco será la última, porque es un tema que me interesa muchísimo. Durante estos últimos años he estado siguiendo principalmente 5 pasos para completar mis tareas en el menor tiempo posible y hoy quería compartirlos.

  1. Preparo las tareas claves del día. A primera hora identifico cuáles son las tareas clave que voy a realizar ese día. Su importancia y repercusión hacen que me prepare y me predispone a hacerlas adecuadamente, eligiendo bien el momento en el que las abordaré, cuidando el entorno, eliminando las distracciones, mentalizándome antes, etc.
  2. Me concentro en terminar antes de empezar. Tengo tendencia natural a dispersarme en varias actividades. Es bastante natural empezar una tarea dejando a medias otras. Para evitarlo me concentro en completar la tarea en la que estoy trabajando, siendo consciente de no empezar otra nueva.
  3. Elimino la multitarea a toda costa. La multitarea me crea una falsa sensación de productividad. La combato activamente para evitar dispersarme. Por ejemplo divido la tarea en pasos pequeños, cierro el paso a las distracciones externas y recuerdo la importancia y valor de terminarla.
  4. Valoro la importancia de la tarea. Antes de hacer una tarea pienso en el valor que aporta. Siendo consciente de su importancia me predispongo a dar lo mejor de mí. Si es insignificante me ayuda a ser consciente que he de reducir el tiempo que le dedico.
  5. Recopilo todo el material antes de empezar. Es muy frecuente que a mitad de tarea me dé cuenta que me falta un documento, cierta información, etc. Esto me obliga a parar para pedirlo, o buscarlo en Internet, por lo que rompo por completo mi ritmo de trabajo.

Existe un sexto paso que aunque no sea una manera activa de afrontar las tareas es tan importante como los puntos anteriores. Así que de bonus:

  1. Hago frecuentes descansos entre tareas. No soy de los que se sientan orgullosos por haber estado infinidad de horas con el culo pegado a la silla. Considero que los descansos entre tareas son totalmente necesarios. Con ellos refresco la mente, cambio de actividad con eficacia, reprogramo mi nivel de atención y recargo las pilas. Un descanso es la recompensa a una tarea bien hecha. Me levanto, camino, salgo a tomar el sol y el aire…

¿Y tú? ¿Tienes algún truco para completar tus tareas eficientemente?

Los 3 factores clave de la productividad

Existe un gran número de acciones y fórmulas encaminadas a mejorar nuestra productividad. De entre lo mucho que he leído entorno a este tema tan importante destacaría los que considero los 3 ingredientes clave.

  • Motivación: Se dedican demasiadas horas al trabajo como para que no te guste. ¿Disfrutas con lo que haces? ¿Qué puedes cambiar para mejorarlo?
  • Objetivos: ¿Qué vas a hacer hoy? ¿Lo tienes claro? Los objetivos son un compromiso que asumimos con nuestro yo. Deben ser concretos y tangibles, realistas y factibles. Revísalos y evalúalos al final del día.
  • Hacer: Empezar, hacer y terminar es el único modo de conseguir las cosas que de verdad quieres. Parece una tontería, pero es así.

Descanso activo

Uno de los principales pilares de la productividad es el descanso. Nuestro cerebro no puede mantener la atención durante mucho tiempo, y al igual que ocurre con nuestros músculos necesita descansar para reponer energías.

Se entiende perfectamente que un atleta tras correr una maratón necesite pasar un tiempo sin forzar sus piernas, pero en ocasiones parece que no interiorizamos que tras una dura jornada de trabajo nuestra cabeza ya no rinde mas y necesita recuperarse.

Una mente que no descansa tendrá mayor estrés, será mas lenta para realizar tareas, dispondrá de un menor rendimiento cognitivo, además de incrementar la posibilidad de sufrir malestares, dolores y quizás enfermedades.

En ocasiones para descansar dedicamos tiempo a leer, a navegar por Internet, a estudiar… pero es un grave error. ¿Creéis que los futbolistas después de un partido se van a jugar al baloncesto? No es buena idea intentar descansar la cabeza con tareas que requieran de un esfuerzo mental.

Aquí es donde entra el juego el descanso activo. Cuando termines tu jornada laboral en lugar de buscar tareas que requieran de un esfuerzo mental busca tareas físicas. Actividades que no requieran pensar como caminar, hacer ejercicios, estiramientos o bailar nos permiten relajarnos y disminuyen nuestro nivel de estrés.

Esto permite finalmente que nuestro cerebro pueda regenerarse y descansar, lo que conlleva una mayor productividad al día siguiente.

¿Por qué me gusta ser productivo?

Desde siempre me ha interesado mucho el tema de la productividad y cómo sacarle más partido a mi tiempo. Hoy te cuento el por qué:

  1. Me hace sentir bien, satisfecho y útil. ¿No te sientes genial el día que te ha cundido?
  2. Me ayuda a centrarme en lo verdaderamente importante. Es sorprendente lo mal que podemos emplear nuestra energía y concentración.
  3. Me ayuda a implantar la dieta de la información. ¿Cuánto tiempo se pierde en redes sociales, blogs o periódicos?
  4. Me permite “sacar” más horas al día. ¿Alguna vez has deseado que el día tuviera más horas? Pues 24 ya están muy bien si sabes aprovecharlas.
  5. Me ayuda a ser más creativo e imaginativo. Al liberar la mente esta se puede dedicar a lo que realmente sabe hacer: crear e imaginar.
  6. Me permite asumir nuevas responsabilidades y retos. Al ser más productivo podemos abarcar más proyectos con el mismo esfuerzo.

Porque no se trata de trabajar más, sino de trabajar mejor.