Uno de los principales pilares de la productividad es el descanso. Nuestro cerebro no puede mantener la atención durante mucho tiempo, y al igual que ocurre con nuestros músculos necesita descansar para reponer energías.
Se entiende perfectamente que un atleta tras correr una maratón necesite pasar un tiempo sin forzar sus piernas, pero en ocasiones parece que no interiorizamos que tras una dura jornada de trabajo nuestra cabeza ya no rinde mas y necesita recuperarse.
Una mente que no descansa tendrá mayor estrés, será mas lenta para realizar tareas, dispondrá de un menor rendimiento cognitivo, además de incrementar la posibilidad de sufrir malestares, dolores y quizás enfermedades.
En ocasiones para descansar dedicamos tiempo a leer, a navegar por Internet, a estudiar… pero es un grave error. ¿Creéis que los futbolistas después de un partido se van a jugar al baloncesto? No es buena idea intentar descansar la cabeza con tareas que requieran de un esfuerzo mental.
Aquí es donde entra el juego el descanso activo. Cuando termines tu jornada laboral en lugar de buscar tareas que requieran de un esfuerzo mental busca tareas físicas. Actividades que no requieran pensar como caminar, hacer ejercicios, estiramientos o bailar nos permiten relajarnos y disminuyen nuestro nivel de estrés.
Esto permite finalmente que nuestro cerebro pueda regenerarse y descansar, lo que conlleva una mayor productividad al día siguiente.
