Vuelta a la rutina

Aquí estoy de vuelta a la rutina después de tres semanas de recargar energías durante mis vacaciones. Durante este tiempo he estado completamente desconectado del ordenador, he simplificado mi vida desinstalando todas las aplicaciones no esenciales de mi móvil, y me he sumergido en el disfrute de la familia y la belleza de la naturaleza.

Ahora toca ponerme al día: revisar correos electrónicos, responder mensajes en Slack y abordar tareas de GitLab. Además, aprovecharé este momento para evaluar el estado de los proyectos en los que estoy involucrado y trazar un plan para mi crecimiento profesional. Estamos en la recta final del año y quiero aprovechar al máximo el tiempo que queda para alcanzar objetivos.

Me siento afortunado porque me gusta mi trabajo y no conozco el síndrome postvacacional. Esto me impulsa a continuar aprendiendo, a aportar valor y a seguir creciendo. Aunque tengo que admitirlo, Islandia y sus paisajes son difíciles de superar 😄.

La tiranía del pensamiento positivo

Aprovechando que empieza agosto y todo parece estar más relajado quería compartir unas reflexiones sobre un tema que me interesa mucho pero del que sé poco: la tiranía del pensamiento positivo.

Hace un tiempo me embarqué en mis propios proyectos laborales y asistí con entusiasmo a cuanta conferencia pude. Era la época de las frases motivadoras como «Si puedes soñarlo, puedes hacerlo»,  “Cambia de actitud, cambia de vida», y el siempre persistente “Nunca te rindas”. Si bien estos lemas me llenaron de energía, la vida tenía otras lecciones reservadas.

Soñar es un excelente punto de partida; ilumina un camino y nos infunde determinación. Pero el camino hacia el éxito rara vez es lineal. Existen muchos factores externos más allá de nuestro control, y podemos estar dando pasos en falso sin saberlo. O quizás el proyecto que hemos elegido excede nuestras capacidades actuales. No tengo claro cuánto de cada me ocurrió a mí.

Sin duda, cambiar nuestra actitud es fundamental. He leído mucho sobre cómo mejorar el bienestar, fomentar mejores relaciones, aumentar la productividad y cultivar una mentalidad positiva. Si bien estas transformaciones pueden apoyarnos no son una fórmula mágica para el éxito. Sirven como catalizadores, pero si nuestras metas siguen distantes, estos cambios no van a cerrar la brecha. Por otra parte, pueden resultar emocionalmente agotadores y generar resistencia en nuestro entorno. Y lo sé de primera mano.

Ahora déjame serte sincero: no me suscribo al mantra de «nunca te rindas». Dedicar una gran energía y esfuerzo a nuestros proyectos es esencial, junto con una planificación meticulosa, un buen trabajo y un impulso constante. Sin embargo, igualmente crucial es reconocer cuándo es el momento de dejarlo ir. Aceptar la necesidad de abandonar un proyecto creó en mi caso espacio para que aparecieran nuevas oportunidades.

Quizás soy demasiado realista pero creo que los sueños por sí solos no garantizan ni de lejos el éxito ni la felicidad. Que la perseverancia y la paciencia, aunque necesarias, no son suficientes. No sé cuál es la fórmula ni la solución, pero siempre he intentado con mayor o menor fortuna equilibrar determinación con adaptabilidad, en dar un paso atrás para ganar perspectiva, en adaptarme al cambio y ajustar mis expectativas.

GopherCon Europe 2023

Cuando comencé mi andadura profesional como ingeniero de software hace años las oportunidades de aprendizaje continuo y crecimiento personal eran escasas. En esa época era difícil obtener conocimiento profundo de un campo, y los foros para expandir nuestras habilidades eran pocos y limitados. Pero hoy en día vivimos en una era que ofrece una gran variedad de vías para acelerar nuestro desarrollo, y las conferencias emergen como una de las herramientas más valiosas.

La semana pasada tuve el privilegio de viajar a Berlín por cortesía de Cabify para asistir a GopherCon Europe, una conferencia de renombre mundial dedicada a Golang, el lenguaje de programación que utilizo en mi trabajo diario. Fue una experiencia excepcional que me ofreció la oportunidad de aprender de voces expertas de la industria, obtener información sobre las tendencias emergentes y entablar conversaciones con profesionales que enfrentan desafíos similares a diario. Al aprovechar la sabiduría colectiva y las experiencias compartidas siento que he impulsado mi crecimiento de una manera que me habría llevado años lograr en solitario.

Este tipo de eventos encienden mi inspiración y motivación. Escuchar a personas expertas compartiendo sus experiencias, éxitos y desafíos me empujan a superar mis límites. Alimenta mi pasión por mi trabajo y mi deseo de contribuir a proyectos que generen impacto. Además, estas conferencias me exponen a nuevas ideas y perspectivas que quizás no haya considerado antes. Me permiten profundizar en temas avanzados, explorar nuevas herramientas y técnicas y me ofrecen una oportunidad única para conectar y colaborar con profesionales de la industria.

Me siento increíblemente afortunado de haber asistido a GopherCon porque me brindó inmensas oportunidades de aprendizaje, recargó mi motivación, me expuso a nuevas ideas y, sobre todo, me permitió conectar, conversar e intercambiar ideas con estimados colegas como Franco GiannottiLuis Buceta OjedaMartín BecerraMiguel Herrero y Víctor Cabrera. Ha sido un placer absoluto, señores.

Rompiendo barreras y fomentando la conexión

Últimamente se habla mucho sobre el fin del trabajo remoto. Circulan noticias de que gigantes como Meta, Twitter y Google están transicionando a un modelo híbrido. El principal argumento es la creencia de que el trabajo en persona fomenta conexiones más fuertes dentro de la comunidad. Pese a ser alguien que apoya y aprecia incondicionalmente el trabajo remoto debo admitir que hay algo de verdad en esto. Es más fácil sentirse parte de un equipo cuando interactúas con él cara a cara.

Sin embargo, es igualmente importante reconocer que hay formas de garantizar que las personas se conecten y se relacionen entre sí. Sin ir más lejos la semana pasada tuve el privilegio de ser invitado por Cabify a participar presencialmente en una serie de actividades de equipo. Participé en un engineering summit interno inolvidable, disfruté de conversaciones fructíferas y me divertí en el team-building que hicimos todos los miembros de las oficinas centrales.

Han sido unos días muy intensos en los que he hablado con colegas de varios departamentos  entendiendo así mucho mejor la complejidad global. Hemos detectado problemas recurrentes que hasta entonces estaban desconectados. Se han plantado las semillas para nuevos y emocionantes proyectos. Y en medio de todo, he tenido el placer de disfrutar de momentos de relajación y pura diversión.

Admito que estas actividades me dejan exhausto pero a la vez me cargan las pilas a tope y me conectan con el grupo. Me considero afortunado por ser parte de una empresa que dedica tanto cariño a realizar eventos como este.

De mudanza

La verdad es que me encanta la iniciativa recharge day de Cabify y disfruto muchísimo teniendo libre el tercer viernes de cada mes, pero es que este me viene especialmente bien. Ayer me dieron las llaves de mi nueva casa ¡y hoy empieza la mudanza!

Está siendo un mes muy intenso a la vez que ilusionante, y lo que aún nos queda. Entre que me he pedido el lunes libre porque me corresponde un día por mudanza y que hoy es jornada de recarga de pilas, se me ha quedado un finde largo para dedicarme completamente a empaquetar cajas, desmontar muebles y transportar trastos.

Así que si estos días me veis menos activo en las redes sociales no os preocupéis por mí que es por una buena causa. Voy a pasarme una temporada sumergido en el ilusionante proyecto offline de crear un nuevo hogar.

Os dejo que estas cajas no se llenan solas.

Trabajar hasta las tantas

Una de las cosas que más me preguntan cuando comento que llevo cuatro años trabajando totalmente en remoto es si soy capaz de no trabajar hasta las tantas.

Reconozco que me gusta mi trabajo y tengo la gran suerte de disfrutar con lo que hago en mi día a día. Me satisface encender el ordenador y ponerme a resolver las tareas que tengo pendientes. Pero me encanta, y mucho, mi tiempo libre.

Por eso me esfuerzo en dedicarle a los distintos aspectos de mi vida el tiempo que se merecen, y a separarlos completamente. Durante el horario laboral me concentro en las tareas que llevo a cabo, eliminando todas las distracciones y aparcando los asuntos personales. Durante este tiempo no recibo notificaciones en el móvil, no miro las redes sociales, no busco viajes, ni leo el periódico… me centro en las tareas del trabajo.

Pero tan pronto como termina la jornada las obligaciones profesionales se acaban, las preocupaciones quedan aparcadas, y ya no vuelvo a pensar en el trabajo hasta el día siguiente (o al menos lo intento). Para cambiar completamente de rutina mi primera actividad extralaboral es siempre algo que me lleve fuera de casa. A partir de ese momento me dedico a mis obligaciones personales y, si tengo tiempo, a mis aficiones o a no hacer nada.

Así que no. No trabajo hasta las tantas. Lo doy todo en horario laboral y luego a mis cosas. Y esto me hace más feliz y productivo.

OKRs personales

Me gusta evaluarme y analizar mi desempeño y evolución profesional. Trato de documentar las acciones relevantes que llevo a cabo, realizo análisis DAFO anualmente y leo detenidamente las evaluaciones 360º que hacen de mí el resto de miembros del equipo y mi mánager.

Todo esto mejora mi autoconocimiento y me permite saber dónde estoy. Porque a dónde voy lo tengo claro. Mi meta es convertirme en la mejor versión que como ingeniero de software pueda llegar a ser.

El siguiente paso es saber cómo voy de donde estoy a donde quiero llegar. Para ello todos los años creo un objetivo personal global y luego marco 3 OKRs por trimestre.

Y como podréis imaginar el objetivo global de 2023 y los OKRs específicos del Q1 ya están definidos.

La política de transparencia

Hace mucho tiempo durante unas charlas sobre gestión de empresas surgió un tema polémico que generó cierto debate. En un momento dado el ponente comentó que cuando ocultas datos debes pararte a pensar si los escondes porque en el fondo piensas que estás haciendo algo mal que es mejor que no se sepa.

He estado en muchas empresas en las que no sabes cuánto vas a cobrar, cuándo se va a revisar tu desempeño, no tienes ni idea de los resultados, no conoces qué debes hacer para promocionar, ignoras los objetivos de la compañía, desconoces cuánto vas a poder crecer, en las que el salario depende de lo bien que le caigas a tus mandos…

Y esa es una de las cosas que más me gusta de Cabify: su política de transparencia. Un ejemplo de ello es el Handbook donde se documenta quién hace qué, cómo trabajamos, los valores que impulsa la compañía y qué se espera de sus miembros, los rangos salariales en en función del nivel, el career path explicando cómo puedes crecer y demostrar dicho crecimiento, etc…

Pero es que además esa información se encuentra disponible de manera pública. Cualquier persona interesada puede conocerla de manera sencilla.

IC vs EM

Como ingeniero de software siempre he tenido el corazón dividido entre ser individual contributor y permanecer ligado al código, o ser engineering manager y centrarme en la gestión de equipos y procesos. Aunque actualmente estoy enfocado en el código puro y duro la mayor parte de mi carrera profesional la he dedicado al management, y no descarto volver a hacerlo en un futuro.

Me encanta priorizar esfuerzos, valorar los pros y contras de las decisiones, empujar los proyectos a buen puerto, asegurarme del bienestar de los miembros del equipo, mentorizar a otras personas, analizar los problemas y planificar las soluciones, tener una visión global del estado tecnológico y de negocio de la compañía…

Creo que si alguna vez cambiara de path profesional lo haría aquí en Cabify por el ambiente remoto, la madurez y proyección del proyecto, el ambiente de trabajo y que cada tercer viernes de mes es día libre para cargar pilas :-p.

Socializando como full remote

Tras varios años trabajando en remoto puedo afirmar que me encanta esta modalidad. La flexibilidad horaria que me da, el dinero que ahorro en transporte, el poder dedicar a asuntos personales el tiempo que no dedico a desplazamientos y atascos, la ausencia de distracciones que tengo y el incremento de productividad que conlleva y la sensación de libertad que todo esto me produce. Pero también reconozco que soy una persona muy social a la que le encanta el contacto directo.

Así que me voy mañana mismo a pasar unos días a las oficinas centrales que Cabify tiene en Madrid. A relacionarme presencialmente con personas de carne y hueso, a conversar con ellas en los pasillos o en la máquina de café, a ver de primera mano al equipo humano que hay detrás del proyecto, a sentir el ambiente de los despachos… Y por supuesto a salir a comer y acabar debatiendo cerveza en mano sobre cualquier temática geek que surja.

Hace unos días avisé a Office Management para solicitar el desplazamiento a la oficina (disponemos de tres viajes anuales), y ya tengo los billetes del AVE y la reserva del hotel en mi email. Esta tarde preparo la maleta, y mañana estaré disfrutando del resto de compañeros y compañeras de Cabi, celebrando por adelantado las Navidades.

Es hora de socializar.