A principios de año me entró curiosidad por entender cómo se programa un videojuego retro, como los que jugaba de pequeño. No soy gamer, no conozco la industria, ni tenía tiempo para complicarme la vida con un hobby exigente. Pero algo hizo clic.
Recordé aquellos títulos de principios de los 90 —Prince of Persia, Loom, Indiana Jones and the Last Crusade— que jugaba en mi viejo 286 con pantalla EGA y MS-DOS. Y me pregunté: ¿cómo funcionaban por dentro? ¿Cómo se hacían esos juegos desde cero?
No quería usar Unity ni motores gráficos modernos. Quería entender lo básico. Desde abajo.
Así nació Maze Adventure.
Aprender desde cero, pero no solo
Nunca había hecho nada parecido. No sabía por dónde empezar. Pero ahí entró en juego la IA.
Uso herramientas como CursorAI o GitHub Copilot a diario en el trabajo. Y tengo suscripción personal a ChatGPT. Uso la IA para un sinfín de opciones. Pero si tuviera que quedarme con un solo uso que me aporta valor real, sería este: aprender.
La IA me permite ir directo a lo que necesito. No sustituye el aprendizaje, lo acelera. Le puedo preguntar justo lo que no entiendo, pedir que me resuma algo a mi nivel, debatir entre varias opciones. Es como tener un mentor siempre disponible. Un compañero de pair programming que no se cansa, que responde a tus preguntas sin juicio y que además te ayuda a pensar.
IA como amplificador del foco
Maze Adventure no es un proyecto ambicioso. De hecho, es muy modesto. Pero tiene algo que otros side projects míos no tuvieron: continuidad.
¿Por qué? Porque he podido centrarme en lo que me interesa —la parte técnica, la programación a bajo nivel— y dejar que la IA me cubra en las partes que no me motivan tanto, pero que igualmente necesito: historia, gráficos, sonidos, referencias, etc.
En el pasado, muchos de mis proyectos se estancaban porque requerían demasiada energía en frentes que no me interesaban. Ahora, puedo apoyarme en la IA para resolver justo esos frenos. Eso no los hace menos valiosos: simplemente los enfrento con ayuda.
Con poco tiempo, pero mucho aprendizaje
Con un bebé de año y medio en casa, tener tiempo libre es casi una quimera. Apenas puedo dedicarle un par de horas cada dos semanas al proyecto. Pero gracias al multiplicador de velocidad que supone la IA, he podido avanzar.
No para sacar algo espectacular. Sino para aprender más de lo que habría aprendido en meses, y pasarlo bien en el proceso.
Ese es el valor real de este experimento: he aprendido un montón. He podido iterar sobre mis ideas. Reescribir. Preguntar. Entender. Cambiar de rumbo. Volver a preguntar. Y disfrutar del camino.
Código abierto y proyecto disponible
Todo el código está disponible en GitHub, por si a alguien le apetece curiosear, descargarlo o adaptarlo:
🔗 https://github.com/juanancid/maze-adventure
También he grabado un pequeño vídeo para mostrar cómo se ve en acción:
📺 https://www.youtube.com/watch?v=E4QhAwb9c0Y
Y si te interesa este tipo de proyectos o los detalles más técnicos, los suelo comentar en X (antes Twitter), donde comparto avances a mi ritmo, sin prisa y sin presión.
Cierre
Para mí, la IA no sustituye la creatividad ni el esfuerzo. Pero sí me permite hacer cosas que antes eran imposibles. No porque fueran técnicamente inalcanzables, sino porque me faltaba tiempo, energía o foco para mantenerlas vivas.
Y eso, en un hobby, lo cambia todo.