Hoy cumplo 47.
Como es mi cumpleaños, sólo he de trabajar media jornada. Y justo acabo de completarla.
Mañana es festivo local.
Pasado mañana, Recharge Day (el tercer viernes del mes es día libre para desconectar).
Así que en estos momentos estoy bajando la tapa del portátil… y no la volveré a abrir hasta el lunes.
Y lo mejor de todo: no he tenido que pedir ni un solo día de vacaciones.
Entre los beneficios de trabajar en Cabify, hay uno que valoro especialmente.
No es un cheque regalo.
Ni una bolsa de snacks.
Es algo mucho más difícil de regalar: tiempo.
Tiempo para disfrutar de los tuyos.
Para estar sin mirar el reloj.
Sin tareas. Sin notificaciones.
Libertad.
Y eso, a estas alturas de la película, vale oro.
Así que… menudo regalazo me ha caído este año.