En febrero de 2019 comenzó mi aventura como trabajador completamente remoto, y hoy, tras cinco años trabajando desde mi hogar, debo decir que estoy más satisfecho que nunca con esta modalidad y no me imagino regresando a una oficina convencional.
Recuerdo claramente el día que ✔️ Carlos Pérez me llamó para ofrecerme un puesto en Spotahome como ingeniero QA. Lo interesante era que, aunque yo residía en Novelda, no necesitaba mudarme a Madrid, donde estaba la sede; podría trabajar desde la comodidad de mi casa.
Inicialmente, tuve mis reservas sobre el trabajo remoto. Estaba acostumbrado al ambiente de oficina, y en aquel entonces, el concepto de teletrabajo no era tan popular como lo es ahora. Tenía infinidad de preocupaciones: ¿afectaría esto a mi desarrollo profesional?, ¿cómo sería mi productividad al trabajar en un espacio que siempre había asociado al ocio y el descanso?, ¿cómo me adaptaría a la cultura de comunicación asíncrona de un equipo remoto?, ¿sería capaz de transmitir mi compromiso sin estar físicamente presente? Pero, sobre todo, me inquietaban dos cosas: el aislamiento y la gestión del equilibrio entre trabajo y vida personal.
Siendo una persona sociable, disfrutaba de la interacción diaria con colegas, los encuentros casuales en la máquina de café o las cervezas después del trabajo. La idea de pasar 8 horas diarias en casa, sin interacción física, me hacía temer el aislamiento. Además, como alguien muy involucrado y comprometido con su trabajo, me preocupaba no saber desconectar al no tener la señal física de salir de la oficina.
Sin embargo, pronto descubrí que estos desafíos eran superables con esfuerzo y dedicación. La soledad y el aislamiento podían mitigarse manteniendo una comunicación fluida a través de herramientas como Slack o Zoom, y participando en team buildings. Establecer rutinas claras marcando el inicio y el fin de la jornada laboral me ayudó a desconectar. Aprendí a confiar en la comunicación efectiva y en el sistema asíncrono. Además, al no dedicar tiempo en desplazamientos, gané valiosas horas para mi vida personal.
Estaba tan convencido de los beneficios del trabajo remoto que, al tener la oportunidad de cambiar a Cabify, uno de los factores decisivos fue la posibilidad de continuar trabajando desde casa. Ahora, al mirar hacia atrás, veo que esta modalidad no solo ha definido mi manera de trabajar sino que también ha mejorado mi calidad de vida.
Y tú, ¿te preocupa trabajar de manera remota? ¿Cuáles son tus expectativas o preocupaciones? Me encantaría escuchar tus experiencias y reflexiones sobre esta tendencia.
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