No es la primera vez que hablo de la productividad, y seguro que tampoco será la última, porque es un tema que me interesa muchísimo. Durante estos últimos años he estado siguiendo principalmente 5 pasos para completar mis tareas en el menor tiempo posible y hoy quería compartirlos.
- Preparo las tareas claves del día. A primera hora identifico cuáles son las tareas clave que voy a realizar ese día. Su importancia y repercusión hacen que me prepare y me predispone a hacerlas adecuadamente, eligiendo bien el momento en el que las abordaré, cuidando el entorno, eliminando las distracciones, mentalizándome antes, etc.
- Me concentro en terminar antes de empezar. Tengo tendencia natural a dispersarme en varias actividades. Es bastante natural empezar una tarea dejando a medias otras. Para evitarlo me concentro en completar la tarea en la que estoy trabajando, siendo consciente de no empezar otra nueva.
- Elimino la multitarea a toda costa. La multitarea me crea una falsa sensación de productividad. La combato activamente para evitar dispersarme. Por ejemplo divido la tarea en pasos pequeños, cierro el paso a las distracciones externas y recuerdo la importancia y valor de terminarla.
- Valoro la importancia de la tarea. Antes de hacer una tarea pienso en el valor que aporta. Siendo consciente de su importancia me predispongo a dar lo mejor de mí. Si es insignificante me ayuda a ser consciente que he de reducir el tiempo que le dedico.
- Recopilo todo el material antes de empezar. Es muy frecuente que a mitad de tarea me dé cuenta que me falta un documento, cierta información, etc. Esto me obliga a parar para pedirlo, o buscarlo en Internet, por lo que rompo por completo mi ritmo de trabajo.
Existe un sexto paso que aunque no sea una manera activa de afrontar las tareas es tan importante como los puntos anteriores. Así que de bonus:
- Hago frecuentes descansos entre tareas. No soy de los que se sientan orgullosos por haber estado infinidad de horas con el culo pegado a la silla. Considero que los descansos entre tareas son totalmente necesarios. Con ellos refresco la mente, cambio de actividad con eficacia, reprogramo mi nivel de atención y recargo las pilas. Un descanso es la recompensa a una tarea bien hecha. Me levanto, camino, salgo a tomar el sol y el aire…
¿Y tú? ¿Tienes algún truco para completar tus tareas eficientemente?